Olga vive una
vida estrictamente regulada, sin amistades ni relaciones, en un enorme bloque
de pisos. Cuando, por necesidad económica, se ve obligada a alquilar una
habitación, un hombre se muda a su casa metiendo a escondidas a su hijo de
nueve años en el piso. Para su propia sorpresa, Olga comienza a forjar un
vínculo inesperado con el niño. Su mundo, cuidadosamente controlado, comienza a
cambiar y estas tres vidas comienzan a entrelazarse.